“Podemos ser Potencia Exportadora de Ingredientes Funcionales”

Juan José Albarrán, socio fundador y Managing Director de Chile Botanics, y también Consejero de Transforma Alimentos, confía en que Chile tiene los atributos necesarios para posicionarse como un gran exportador de ingredientes funcionales, pero que aún falta entender el funcionamiento del mercado y enfocarse en su producción.

24-09-2018

¿Qué materias primas chilenas son las que tienen más oportunidades en la elaboración de ingredientes para el mercado internacional?

“La tendencia general en el mercado internacional es reemplazar el uso de ingredientes sintéticos por ingredientes que sean naturales, básicamente por el daño a la salud que se ha demostrado en algunos casos. En ese sentido, creo que tenemos un gran potencial como país. Chile es un gran productor de materias primas como frutas y hortalizas, tenemos muchas plantas endémicas, una costa muy rica es biodiversidad, sobre todo de algas, a lo que hay que darle mucha importancia.

Contamos con una amplia variedad de algas, de las cuales hay algunas que sólo existen en Chile y además en grandes volúmenes. También tenemos la capacidad para producción de microalgas, las que se cultivan en piscinas en el Norte de Chile, porque es un lugar perfecto por el nivel de energía solar que reciben y es tan seco que se evita la proliferación de hongos y bacterias en los cultivos. 

Con respecto a la producción de frutas y hortalizas, también creo que hay grandes posibilidades para desarrollar ingredientes, tanto para la industria nutracéutica como para la industria alimenticia. La industria de procesamiento de frutas que ya tenemos instalada, cuenta con la disponibilidad y volumen de una amplia variedad de materias primas baratas y de muy buena calidad para generar soluciones tecnológicas o desarrollos a partir de ellas”.

En el caso de las algas, por ejemplo, ¿qué productos se desarrollan o se extraen a partir de estas materias primas?

“Hay muchos productos que se pueden desarrollar a partir de algas. Podemos obtener desde polvos muy ricos en proteína vegana, tema muy importante hoy en el mercado, hasta espesantes para la industria de alimentos como la carragenina o los alginatos. También se pueden producir antioxidantes, fibras solubles y aceites. De las microalgas podemos desarrollar ingredientes nutracéuticos como la astaxantina, un colorante natural para salmones y camarones, pero que también es un antioxidante muy potente para distintas enfermedades. Con otro tipo de microalga, se pueden obtener colorantes naturales como el betacaroteno que sirve para reemplazar el amarillo sintético, para luego aplicarla en bebidas carbonatadas, en helados, dulces, etc.”.

¿Eres partidario de exportar el ingrediente funcional y que se integre al producto final en el extranjero o de producir y exportar el producto final desde Chile?

“Soy partidario 100% de sólo producir y exportar el ingrediente, ya que producir un ingrediente tiene muchas complejidades; desde la materia prima hasta el proceso productivo, el cual puede llegar a ser muy específico para lograr purificar el compuesto que uno está buscando. Luego están las certificaciones de calidad, de inocuidad, la investigación y desarrollo. Desarrollar un ingrediente funcional necesita de mucha inversión.

Un error bien clásico que he visto en muchos emprendimientos chilenos, es creer que pueden hacer todo y Chile es un país con un mercado muy pequeño.  Los que nos dedicamos a desarrollar ingredientes, tenemos que colocar toda nuestra energía en investigar, en producir, en encontrar las mejores materias primas, entre varios otros temas, para luego exportar un ingrediente que sea estandarizado, que podamos producir en volúmenes importantes, entregando seguridad de abastecimiento a los clientes y de esa forma, lanzar nuestro ingrediente al mundo. Los que van finalmente a comercializar mi ingrediente, serán empresas globales como por ejemplo Coca Cola Company, Nestlé, Hellmans, Unilever y otras.

El desarrollar ingredientes funcionales es un área de la cadena muy importante, pero la comercialización de productos terminados es otro negocio, es otro mundo. Por lo tanto, creo que el foco tiene que estar en desarrollar, innovar y producir en Chile productos que sean de muy buena calidad y de gran volumen, porque para ser rentable se requiere un volumen que te lo dan los clientes globales, que ya tienen la cadena de abastecimiento para llegar a los consumidores finales. Este es un negocio business to business”.

¿O sea que Chile, desde tu perspectiva, podría posicionarse como una potencia exportadora de ingredientes funcionales?

“Completamente. Si las empresas chilenas entienden el mercado, respecto a cómo funciona, qué necesitan y quiénes son nuestros clientes, tienen todas las ventajas competitivas para posicionarse como una potencia exportadora de ingredientes. Tenemos las materias primas y también los Tratados de Libre Comercio, que nos permiten exportar casi con arancel cero a los mercados más importantes del mundo. Chile es un país confiable a nivel internacional y si nos enfocamos en los aspectos mencionados, podemos ser potencia en exportación de ingredientes funcionales”.

¿Y en cuanto al desarrollo tecnológico, es muy grande la brecha con respecto a otros países, para poder posicionarse como tal?

“Yo creo que no. En general, el capital humano que hoy día tiene Chile en esta área está desarrollado. Te cuento como experiencia, que a nosotros nos compró un grupo francés más grande y nuestro equipo científico trabaja con grupos de científicos de Inglaterra, Estados Unidos, China o Francia y estamos al mismo nivel. Los científicos chilenos tienen la capacidad técnica, lo que más falta es un claro enfoque comercial. Creo que tenemos un país con tierra fértil para convertirse en una potencia”.

El especializarse en una materia y trabajar con otros tiene que ver con el entendimiento del trabajo colaborativo, es decir, aunar fuerzas para sacar un producto al final de la cadena, entendiendo cuál es tu especialidad?.

“Sí, tiene que ver con eso y también con entender que estamos en un país con un mercado pequeño. Quizás, si me haces esta pregunta y yo fuera un norteamericano, sería distinto porque mi mercado es de 200 millones de habitantes y con un ingreso per cápita de cinco veces el chileno. Desde acá es muy difícil creer que uno puede abordar el desarrollo del ingrediente, generar un producto determinado, que ya es otra industria, y además comercializarlo en el mercado. Chile no es un mercado interesante para ingredientes, porque constituyen sólo una pequeña fracción del producto. Definitivamente, hay que enfocarse; desarrollarnos en lo técnico, creer en el espíritu colaborativo y ser buenos en lo que hacemos, para luego orientarse a la exportación”.